Los compost participantes en el proyecto BICHOCOMPO provenían de las composteras de biorresiduos presentes en los siguientes centros escolares: CEIP Javier (León, España), CEIP Fermoselle (Zamora, España), CEIP Ricardo Gasset (Lugo, España), CEIP López Ferreiro (A Coruña, España), Colegio Santo Domingo de Silos (Zaragoza, España), CEE Rincón de Goya (Zaragoza, España), CEIP Mario Vargas Llosa (Madrid, España), IES José García Nieto (Madrid, España), IES Mediterráneo (Granada, España), CEIP Ecoescuela «La Inmaculada» (Granada, España), IES Julio Palacios (Madrid, España), CEIP Gerardo Diego (Madrid, España), IES Virgen de las Nieves (Granada, España), CEIP Plurilingue da Pobra de Brollón (Lugo, España), IES Playamar (Málaga, España), CIFEA Jumilla (Murcia, España), IES Barañáin (Navarra, España), Alameda International School (Colegio Alameda de Osuna) (Madrid, España), IES Los Neveros (Granada, España) y IES Padre Moret-Irubide BHI (Navarra, España). Según el profesorado participante, el nivel socioeconómico de los centros educativos participantes es bajo (26,3 %), medio (73,7 %) y alto (15,8 %), repartidos en entornos urbanos (68,4 %) y rurales (31,6 %). Un total de 594 alumnos participaron en este muestreo, los cuales cursaban educación infantil (26,3 %), educación primaria (42,1 %), educación secundaria (36,8 %) y formación profesional (15,8 %) (Figura 1).
El muestreo se realizó mediante una metodología no destructiva centrada en la evaluación de los macroinvertebrados reptadores presentes en el compost, incluyendo artrópodos, moluscos, crustáceos y anélidos, entre otros. El estudio se focalizó en organismos con un tamaño aproximado igual o superior a 1 cm, susceptibles de ser observados e identificados visualmente mediante dispositivos móviles (Figura 2). Para ello, se realizaron varias catas en las pilas de compost presentes en los centros escolares, obteniéndose muestras que fueron previamente cribadas y posteriormente extendidas sobre bandejas de color blanco para facilitar la observación de los organismos presentes. Los participantes procedieron al recuento e identificación de los macroinvertebrados mediante el uso de claves dicotómicas simplificadas adaptadas al nivel educativo del proyecto.
El tipo de composteras de biorresiduos incluidas en el proyecto BICHOCOMPO estaban entre un volumen menor del 500 L (37 %), entre 500 y 1000 L (26 %) y mayor de 1000 L (37 %), la mayoría de las cuales se encontraban activas en el momento del muestreo ya que se observó presencia de invertebrados a simple vista. El 89,5 % de ellas estaban activas en el momento del muestreo y la gran mayoría se alimentaba de forma rutinaria, en concreto un 32% lo hacían de forma diaria, un 47 % semanal, un 5 % quincenal y un 16 % de forma mensual. Las composteras se alimentaban con restos de poda y de comida fundamentalmente.
Durante la jornada de muestreo, la temperatura ambiental media fue de 10,1 ± 5,2 °C, mientras que la temperatura registrada en las pilas de compost se situó en torno a 14,1 ± 5,6 °C (Figura 3). El número total de macroinvertebrados contabilizados por los alumnos mostró una elevada variabilidad entre muestras, con valores comprendidos entre 1 y 74 individuos por muestreo, lo que implica entre 4 y 325 individuos por kg de compost seco. Los organismos identificados pertenecían a diferentes grupos taxonómicos característicos de ecosistemas ricos en materia orgánica en descomposición, incluyendo pseudoescorpiones, ácaros, dermápteros (tijeretas), coleópteros (escarabajos), isópodos terrestres (cochinillas) y oligoquetos (lombrices). Los más detectados por los alumnos fueron cochinillas, diplópodos, escarabajos, ácaros, arañas lombrices y hormigas, los cuales fueron detectados en más del 40 % de los muestreos realizados (Figura 4).
