La ciencia que no sale en Science o Nature…

Últimamente ando muy activo con el blog. Me he propuesto hacer una publicación diaria, aunque no sea “muy sesuda”. De hecho, un blog es un diario pero público por lo que escribir diariamente es una de sus esencias. Escribir ayuda a ordenar las ideas que te rondan por la cabeza sobre la ciencia y como divulgarla.
Pues con esto, lo primero que me he propuesto hacer es un listado de mis fuentes bibliográficas, es decir, de donde saco o quiero sacar la información científica para el blog. Me he dado cuenta que pueden ser muy diversas, desde las propias revistas científicas (para eso hay que tener un cierto nivel de preparación ya que muchas de ellas están en inglés y suelen ser muy especializadas), webs o publicaciones digitales de noticias científicas (Tendencias 21) o incluso los propios blogs de algunos investigadores o divulgadores (un ejemplo de esto último lo encontraríamos en el portal Hablando de Ciencia). 

La primera opción es la que más suelo utilizar, sobre todo por mi trabajo diario. Aquí se me plantean dos cuestiones importantes relacionadas con la accesibilidad de las mismas: Muchas de las revistas científicas más famosas suelen ser de pago (de hecho, nuestras Instituciones pagan enormes cantidades de dinero para poder tener acceso a las mismas “a golpe de ratón”). No es nada raro que en los medios de comunicación o en los blogs más importantes de ciencia se hablen de trabajos científicos publicados en Science o Nature (las dos más famosas). Eso parece que le da importancia al trabajo, al margen de lo que se haya publicado… El caso es que muchas veces no podemos tener acceso al trabajo por que hay que pagar por ello. Esta sensación es realmente frustrante, al menos para mi. Me ha pasado muchas veces que siguiendo el hilo de una idea científica, he ido leyendo artículos y artículos que me han llevado a uno que parecía muy importante y que al final, no he podido conseguir por no tener acceso al mismo. ¿Qué hacemos en este caso? Pues aparte de buscarnos la vida para conseguirlo (algún favorcillo a colegas, o incluso mandarle un email al propio autor pidiéndoselo), podemos buscar otras fuentes de literatura científica que si sean accesibles. Muchas de las cuales, ni siquiera son de pago (para acceder claro, pero no para publicar) y les podemos sacar mucho beneficio (un ejemplo de esto sería la archiconocida revista PLoS ONE). 
Otra de las cuestiones es el idioma. La ciencia está escrita en inglés, aunque existe mucha en español. Un claro ejemplo es SCIELO:
El acceso adecuado y actualizado a la
información científico técnica es esencial para el
desarrollo económico y social, en especial para
apoyar los procesos de toma de decisión en la
planificación, formulación y aplicación de
políticas públicas o para apoyar el desarrollo y la
práctica profesional. El resultado de la investigación
científica es comunicado y validado principalmente
a través de la publicación en revistas científicas.
Ese proceso es válido para los países desarrollados
o en desarrollo. Sin embargo, las revistas científicas
de los países en desarrollo enfrentan graves barreras
de distribución y diseminación, lo que limita
el acceso y el uso de la información científica
generada localmente”
(para leer el texto entero, pinchar aquí)
Creo que la cuestión del idioma ya no es una barrera, ya que existen muchas herramientas de traducción muy potentes para saber de que va un texto (o al menos tener una ligera idea).
En fin, solo quería dejar constancia que para escribir en el blog, voy a experimentar con mis fuentes bibliográficas huyendo en lo que pueda del “main stream” y sobre todo usando fuentes que estén accesibles para todos. No todo va a ser Science o Nature…



P.D: Lo bonito de la divulgación científica es que te permite conocer muchas investigaciones científicas que por rutina de trabajo no llegarías ni a interesarte.


Para seguir leyendo en CompostandoCiencia:

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