Elaboramos nuestro propio abono orgánico
Después de la teoría, donde vimos cuales son los nutrientes esenciales de las plantas y de donde podemos obtenerlos, ahora toca la práctica. ¡Vamos a elaborar nuestro propio abono orgánico!
Después de la teoría, donde vimos cuales son los nutrientes esenciales de las plantas y de donde podemos obtenerlos, ahora toca la práctica. ¡Vamos a elaborar nuestro propio abono orgánico!
Acaba de publicarse un trabajo sobre compostaje de biorresiduos que me ha resultado muy ingenioso. Han diseñado un reactor en el que han colocado una bolsa de plástico en la parte superior para controlar la atmósfera de la mezcla y la oxigenación del proceso. De esta manera consiguen mejorar el proceso y medir la emisión de gases de interés como el amonio.
Lo que está claro es que en ciencia hay que tener imaginación y conocimientos de manualidades.
Como dijimos en una entrada anterior, los residuos domésticos (también llamados biorresiduos) son una fuente de materia orgánica muy interesante para hacer compost. Por desgracia, no se aprovechan adecuadamente ya que durante su gestión se mezclan con otros materiales obteniendo al final compost de calidad media-baja. Este problema en parte se podría se solucionar al separarlos en origen usando el quinto contenedor, al cual estamos obligados por ley en España (FEMP, 2010). Otra cosa que mencionamos es que el compostaje descentralizado o a pequeña escala es eficaz para reducir de forma significativa el volumen de estos residuos, con el consiguiente ahorro económico y ambiental. Para hacer compost en casa (compostaje doméstico) discutimos las características de los compostadores eléctricos, unos pequeños electrodomésticos que permiten transformarlos en un corto tiempo y en un espacio reducido. Hoy hablaremos de su versión analógica, basada en el compostaje en cajones mediante el método Takakura.
Y es que la falta de calidad de los compost junto al elevado coste de su tratamiento, han motivado la aparición de alternativas a la gestión centralizada de los residuos municipales. Algunos ejemplos son el compostaje doméstico y comunitario, que muchos municipios fomentan a través de la Red Estatal Composta en Red (www.compostaenred.com). Otra alternativa menos implantada pero cada vez más importante es el uso de compostadores automáticos o eléctricos, pequeños electrodomésticos que permiten a las familias gestionar sus propios residuos en casa.
El último experimento consistió en cultivar las bacterias presentes en el compost y en el suelo, tal y como se hizo anteriormente (ENLACE). Para eso, preparamos un extracto acuoso de las muestras añadiendo un poco de suelo o de compost (5-10 g) a un bote de agitación estéril, junto con 30 mL de una solución salina también estéril (0,9 % de NaCl). Estos botes se agitaron durante 5-10 minutos usando un vórtex y después, con 30 microL de los extractos obtenidos se inocularon placas petri con un medio específico para el cultivo de bacterias. Finalmente se cultivaron en una estufa a 28ºC durante 1 día.
También tomamos muestras para medir el contenido de agua en la pila de compost y en un suelo cercano a la compostera. Para eso, pesamos los recipientes vacíos y llenos, y los secamos a 70ºC durante tres días, tal y como ya hemos hecho antes. Transcurrido ese tiempo, medimos el peso seco de las muestras y estos fueron los resultados:
Una vez recogidas muestras de cada biorreactor, las pesamos y las metimos en una estufa a 70ºC durante tres días, obteniendo el peso seco de las mismas.
La sesión de hoy comenzó con nuestra visita a las nuevas instalaciones de la EEZ, el nuevo laboratorio de divulgación, donde realizaremos a partir de ahora todos nuestros experimentos. Antes de ponernos con la faena, repasamos los experimentos anteriores y también, los que haremos hoy, que son los siguientes:
Los últimos análisis hechos a las muestras del tiempo T0 corresponden a la medida del pH y de la conductividad eléctrica. Ambos parámetros son muy importantes ya que afectan a los microorganismos presentes y al uso agrícola del compost obtenido.
Como hemos comentado en varias ocasiones el compostaje es un proceso biológico, donde los microorganismos presentes en los biorresiduos son los que degradan y transforman la materia orgánica. La microbiología del compostaje es muy diversa y compleja, formada por numerosas familias de bacterias, actinobacterias y hongos que se suceden entre si. Aunque algunos de ellos podemos verlos a simple vista, como el micelio blanquecino de los hongos, otros no podemos verlos a simple vista a no ser que las reproduzcamos en el laboratorio. Veamos el caso de las bacterias: