¿Cómo podemos aprovechar los residuos que generamos? La ciencia del compost responde

Como ya os comenté hace unos posts, tuve el privilegio de participar en el evento de divulgación científica “Desgranando Ciencia” con la charla ¿Cómo podemos aprovechar los residuos que generamos? La ciencia del compost responde. Sin lugar a dudas, fue una experiencia magnífica poder hablar de este tema entre tanta gente.
Aquí os pongo un vídeo resumen de lo que fue Desgranado Ciencia (salgo muy poquito, soy el de azul en el minuto 6:51h, ;P).

También aprovecho para transcribir literalmente mi charla para el que no pudo asistir y está interesado en el tema (la presentación la podéis consultar AQUÍ).
Espero que os guste…  
Hola a todos.


Con esta charla me gustaría compartir con vosotros cómo podemos aprovechar los residuos que generamos gracias a la ciencia del compostaje. Las actividades de nuestra sociedad de consumo junto al crecimiento exponencial de la población y el desarrollo industrial están generando, además de un consumo incesante de los recursos naturales, un incremento exponencial en la generación de residuos, que a su vez, generan una verdadera problemática ambiental.


Para reducir este impacto, existen dos soluciones fundamentales: la primera, la de reducir su producción en origen (la más sencilla de comprender pero la más dificil de llevar a cabo) y la de reutilizarlos (que es la solución más práctica). Aunque existen diversas clasificaciones, si nos fijamos en su naturaleza química podemos clasificarlos en dos grandes grupos: los orgánicos (o biodegradables) y los inorgánicos (poco a nada biodegradables). Centrándonos en los orgánicos, independientemente de sus características, todos tienen varias cosas en común: que generan un gran impacto ambiental debido a su gran volumen de producción, y que son una posible fuente de materia orgánica que presenta una necesidad de tratamiento, siendo el compostaje una de las tecnologías más aplicadas en este sentido.

Pero, ¿qué es el compostaje? Viendo la foto nos podemos hacer una idea…



Aunque existen muchas definiciones, la más intuitiva sería “una adaptación, en condiciones controladas, del proceso natural de descomposición de la materia orgánica“. Este proceso es sencillo y tecnológicamente asequible y se basa en un proceso microbiológico, es decir, son los microorganismos los que se encargan de degradar la materia orgánica de los residuos. Cabe destacar un factor clave en este proceso, la temperatura, producida por la actividad microbiológica que puede llegar incluso a valores de 65ºC que pueden ayudar a eliminar cualquier tipo de patógeno. Es un proceso aeróbico (necesita oxígeno) y genera vapor de agua, CO2 y nutrientes para dar lugar a un producto estable con características húmicas denominado COMPOST.


El compostaje es un práctica milenaria y su inicio es difícil de atribuir a una persona o sociedad concreta, aunque los escritos históricos apuntan a que estaba relacionada con las prácticas agrícolas. Sus primeras evidencias apuntan al imperio Acadio y también hay reseñas en escritos romanos, griegos y de las primeras tribus de Israel. De hecho, hay numerosas referencias históricas sobre el compost. Desde Francias Bacon en su “Historia Natural“, pasando por Victor Hugo, en “Los miserables“ hasta Shakespeare en “Hamlet“. Pero posiblemente el más importante fue Sir Albert Howard ya que fue el primero en hacer una aproximación científica del compostaje. Para el que no lo conozca, es considerado como el padre de la agricultura ecológica, sobre todo desde la publicación en 1940 de su “An Agricultural Testament“.


En la actualidad, existen numerosos usos para el compost y el compostaje, todos ellos gracias al avance científico. De hecho, si hacemos una rápida búsqueda en la literatura científica, vemos que los trabajos relacionados con el compost en los últimos años han sufrido un incremento exponencial, o lo que es lo mismo, la ciencia del compost goza de buena salud.


Una de las aplicaciónes más importantes del compostaje es el tratamiento de residuos, siendo el ejemplo más presente el de los residuos municipales. En la actualidad, estos residuos se tratan de cuantro formas: su depósito en vertedero, su incineración, su reciclaje y el compostaje, esta última tendencia cada vez más en auge.


Otra de las más importantes es la de fuente de materia orgánica para agricultura, ya que es un factor imprescindible para la calidad de un suelo al mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas. Además, es una evidencia científica que la materia orgánica es el factor fundamental en la fertilidad. Como ya dijimos, los composts son fuentes de sustancias húmicas, la fracción más activa de la materia orgánica de un suelo relacionada con la fertilidad. En los últimos años, debido a la cultura de la agricultura intensiva basada en el rendimiento, se han perdido las prácticas tradicionales de abonado (las orgánicas), generando serios problemas medioambientales por el exceso de fertilización sintética (eutrofización e incluso emisiones de gases de efecto invernadero). Por eso, el compost nos puede ayudar a desarrollar una agricultura más respetuosa con el medio ambiente sin afectar al rendimiento de la misma. Pero no solo se utiliza por sus propiedades fertilizantes. También se puede usar como agente antifúngico mediante la elaboración de “Té de compost“. Existen estudios de su viabilidad para reducir el daño producidos por hongos como Botrytis cinerea. También se les utiliza como sustrato de cultivo para hongos comestibles y como sustitutos de materiales no renovables como la turba como portadores de biofertilizantes (como los rizobios).


También son destacables sus propiedades como enmendantes (mejorando propiedades de un suelo). Existen estudios que demuestran la posibilidad de reducir la contaminación por PCBs en suelos mediante compostaje, de restablecer lugares afectados por inundaciones con los “composts socks“ o de reducir el contenido en metales pesados ya sea mejorando técnicas de fitoextracción o inmobilizándolos en el suelos como en el caso del arsenico.


Finalmente, me gustaría resaltar que no hay que ser científico para hacer compostaje. Todos podemos hacerlo en casa de forma sencilla mediante el compostaje doméstico, una tendencia en alza. Existe toda una cultura sobre esto y algunas grandes urbes lo están implantando en serio como el caso de Nueva York, ya que no solo reduce el impacto ambiental si no la factura económica de su tratamiento. Para eso, es fundamental que nos concienciemos para hacer compostaje doméstico, empezando por los más pequeños.


Muchas gracias a todos por vuestra atención…   

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