¿Cómo puede el sector agroforestal mitigar el cambio climático?

El pasado 2 de octubre de 2020 participé en un evento de divulgación científica online (Desgranando Ciencia HdCOnline) en el que tuve la oportunidad de hablar sobre como la agricultura puede ayudar en la mitigación del cambio climático. Aquí está la charla y sus transcripción. Espero que os guste.

 

¿Cómo puede el sector agroforestal mitigar el cambio climático?

Nuestro planeta se enfrenta en los próximos años a uno de los resto más importantes de toda su historia: Hacer frente al incremento de la población mundial. En la actualidad, somos cerca de 8 mil millones de habitantes, con previsiones de sobrepasar los 10 mil millones en 2100. Cada vez somos más, y viviendo muy juntos. Más del 50 % de la población mundial se agrupa en entornos urbanos. A todo esto hay que sumarle el consumo de recursos y el impacto ambiental que estamos produciendo en nuestro planeta, que no para de aumentar.

La seguridad alimentaria, es decir, el acceso a los alimentos por parte de la población, no está asegurada en muchas regiones del planeta. Y dentro de no tanto tiempo, se preveé que exista una escasez de recursos fundamentales para la vida, como el agua potable o los suelos agrícolas, que no ayudará a solucionar este problema. La agricultura, la ganadería y la silvicultura jugarán un papel relevante para superar este reto. Por desgracia, el cambio climático amenaza su desarrollo a corto y medio plazo.

Y es que el cambio climático tendrá una incidencia muy severa en determinados lugares como es la cuenca mediterránea. El Panel Intergubenamental de expertos para el Cambio Climático (IPCC), desde su creación en los años 80, lleva desarrollando predicciones sobre su efecto negativo tanto en los sistemas físicos y biológicos del planeta, como los que implican a la actividad humana. Se necesita un visión de conjunto para entender un problema global. El cambio climático tendrá un impacto generalizado en muchos recursos interconectados entre sí, como los usos del suelo y del agua dulce, la cidificación de los océanos, alteraciones de los ciclos biogeoquímicos de elementos fundamentales la vida como el nitrógeno o el fósforo, la reducción de la biodiversidad y la capa de ozono, o la aparición de nuevos contaminantes.

A pesar de las opiniones de los grandes negacionistas, como los presidentes de EEUU o Brasil, el Cambio Climático es una evidencia científica. Muchos estudios confirman su implicación en el incremento de la temperatura media del planeta, el descenso de la masa de hielo polar o el mayor nivel del mar observado en los últimos años. También en la producción de gases de efecto invernadero (GEIs) procedentes del desarrollo de nuestra actividad como sociedad. Entre los más importantes, destacan tres: el dioxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y en óxido nitroso (N2O). Aunque el efecto invernadero es imprescindible para el desarrollo de la vida en nuestro planeta tal y como la conocemos, un incremento en la emisión de CO2, CH4 y N2O generará mayores temperaturas medias del planeta, que modificará el clima. Y es que su emisión no deja de aumentar. Las principales fuentes de emisión de GEIs son la obtención de energía, el transporte y la actividad industrial, con cerca del 60 % del total de emisión. El sector agrícola y forestal, contribuyen con nada menos que el 30 %.

Esto se debe a que los ecosistemas agrícolas y forestales son verdaderos reguladores del clima a escala local y global, y actúan tanto como fuente y sumidero en la producción de GEIs. Muchas son las fuentes de emisión de estos gases en el sistema agroforestal: las producidas por el ganado, durante la digestión entérica y en la gestión de su estiércol, por la aplicación de fertilizantes sintéticos, o las producidas durante los incendios forestales o quemas agrícolas, entre otras. Al mismo tiempo, son muchas las actuaciones que podemos implantar para reducir la huella de carbono del sector agroforestal. Un ejemplo es secuestro de carbono por los suelos. Se basa en incrementar el nivel de carbono orgánico de los mismos con el tiempo. Lo podemos realizar de diversas formas, añadiendo abonos orgánicos, reduciendo el laboreo o incorporando al suelo todos los restos vegetales que los cultivos producen. También, una gestión sostenible de los recursos forestales, de los pastos y de los suelos asociados no solo reduce las pérdidas del carbono orgánico, si no que lo pueden incrementar. La ganadería es una de las principales fuentes de emisión de GEIs, al ser responsable del 14,5 % de las emisiones antropogénicas. Mejorar la producción de alimentos para el ganado y la gestión de sus estiércoles y purines puede reducir dicha emisión. La aplicación excesiva de fertilizantes nitrogenados también incrementa la liberación de gases invernadero, en especial el óxido nitroso. Una aplicación racional de los mismos según la demanda de las plantas, las rotaciones de cultivos o el empleo de leguminosas o abonos verdes, mejoran la fertilidad de los suelos y ayudan a reducir la dependencia de los mismos. Estrategias como la conocida como 4R, elegir la mejor fuente fertilizante, la dosis adecuada, el momento y el lugar de su aplicación, junto con un uso eficiente del riego, reduce la emisión de GEIs de forma importante.

Estas son solo una pequeña muestra de las estrategias que se están discutiendo por los científicos de REMEDIA, la red científica de mitigacion de GEIs por el sector agroforestal. Si queréis saber más sobre el tema, no dudéis en consultar la web o las redes sociales.

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