Materiales para compostar: estiércol de vaca

Uno de los materiales más usados para hacer compost es el estiércol. Los hay de muchos tipos, tantos como animales se usan en el mundo agrario. Ya hemos visto las características de algunos de ellos, como el de caballo, el de oveja o el de gallina (gallinaza). Hoy hablaremos del estiércol de vaca, muy útil para mejorar el contenido de nitrógeno y otros nutrientes de nuestro compost, además de ser un excelente inóculo microbiano para el proceso.

Estiércol de vaca

Las características del estiércol vacuno dependen de varios factores como la raza del animal, su alimentación, su edad, los medicamentos que se les aplican, el material usado como cama para recoger sus excrementos o del sistema de producción, ya sea intensivo o extensivo. El intensivo es el que más cantidad de estiércol produce, al vivir generalmente los animales estabulados. Dentro de este sistema, el de la producción de leche es el sector que más estiércol genera, en concreto el relacionado con las razas Holstein y Jersey, las más extendidas. La raza es el factor que más influyente en la cantidad de excretas tanto sólidas como líquidas y su contenido en nitrógeno (Tabla 1), por encima de la dieta o la edad del animal, siendo la raza Holstein la que más produce (Knowlton y col., 2009).

Estiércol de vaca

El nitrógeno excretado por estos animales suscita gran interés entre los investigadores. Se han desarrollado modelos matemáticos que permiten optimizar tanto la eficiencia de su asimilación por la dieta (MOLLY: Haningan y col., 2013) como la reducción del efecto ambiental del nitrógeno excretado, ya sea por volatilización de amoniaco o por lixiviación de nitratos (SIMS DAIRY: del Prado y col., 2011).

Tipos de estiércol

Según la guía técnica de la Universidad de California en Davis (EEUU) sobre gestión y uso del estiércol en agricultura (Pettygrove y col., 2010), las características químicas del estiércol de vaca dependen de si hay separación entre la fracción sólida (heces) y la líquida (orines). Según esto, podemos disponer de varios materiales que van desde la mezcla de ambos junto al absorbente (como la paja) recogida directamente de los corrales o estabularios, la fracción liquida u orines que se separa y almacena en balsas, la fracción solida (heces) separada de la anterior por filtración o incluso, la fracción total precompostada. En la Tabla 2 se muestran las características promedio de estos materiales a partir de 29 estiércoles procedentes de 11 granjas de California según Pettygrove y col. (2010).

Estiércol de vaca

Y es que el estiércol total (fracción sólida y liquida) mezclado el material empleado como absorbente (generalmente paja de cereal) reúne las características esenciales para su autocompostaje: alta humedad, relación C/N adecuada, buena estructura física y alto contenido microbiano, ya que proviene del tracto digestivo de los rumiantes. En el trabajo de Cegarra y col. (2010) se muestran las principales características agroquímicas de un estiércol de vaca fresco, recolectado a los pocos días y sin fermentación previa (Tabla 3).

Estiércol de vaca

Uso agrícola del estiércol

La aplicación al suelo del estiércol como fertilizante es una práctica muy habitual y antigua, posiblemente desde los inicios de la agricultura. Es un material rico en materia orgánica y en nutrientes esenciales para las plantas como el nitrógeno, el fósforo o el potasio, entre otros. Las dosis aplicadas a los cultivos dependen en gran medida de su contenido en nitrógeno, ya que este nutriente limita la cantidad que se aplica al suelo y evitar contaminar por lixiviación de nitratos. Para saber más sobre este tema y de cómo usar el estiércol de forma segura, se recomienda las siguientes lecturas:

http://www.compostandociencia.com/2014/08/uso-estiercol-como-fertilizante/

http://www.compostandociencia.com/2018/06/uso-de-materias-fertilizantes-nitrogenadas-estiercoles-sin-problemas-ambientales/

El uso de aditivos en la dieta o de fármacos suministrados a los animales hace que se acumulen determinados compuestos indeseables en el estiércol que limitan su aplicación como abono. Un ejemplo es el cobre, un metal pesado muy contaminante, el cual ya se ha demostrado que es la principal vía de contaminación en suelos agrícolas fertilizados con estiércol (Xiong y col., 2010). Otro factor que cada vez tiene más importancia es el contenido de contaminantes emergentes, como los antibióticos y sus derivados, que se detectan en mayor cantidad en los estiércoles procedentes de explotaciones intensivas. Algunos investigadores están dando la voz de alarma al detectarse los primeros indicios de que la aplicación de estiércol induce la resistencia a los antibióticos de la microbiota autóctona del suelo (Udikovic-Kolic y col., 2014).

El tratamiento biológico del estiércol (compostaje) siempre es la opción más segura para su uso agrícola. Aunque disminuya la disponibilidad a corto plazo de algunos nutrientes como el nitrógeno en comparación con un estiércol fresco, el compostaje reduce significativamente cualquier efecto negativo de los contaminantes que ya hemos visto. De hecho, se ha comprobado que durante el proceso se degradan la mayor parte de los antibióticos habituales del ganado, como la clortetraciclina, la monensina, la sulfametazina o la tilosina (Dollivera y col., 2007). Además, su transformación en compost siempre será lo más seguro para los suelos, las plantas y la microbiología asociada a ellas.

Estiércol de vaca para hacer compost

Como ya se ha comentado, los estiércoles son materiales muy buenos para el compost. Pueden compostarse por si solos o usarse como estructurantes de otros residuos orgánicos más desbalanceados en carbono y nitrógeno. Sirven para equilibrar la relación C/N, aportar microorganismos, materia orgánica y estructura física a la mezcla. Aunque se pueden aplicar en muchas proporciones (10-20 %), la más efectiva es la de un 50% en volumen con otro residuo con poco contenido en nitrógeno y rico en carbono. Para su autocompostaje se recomienda su mezcla con un 10% de otro material rico en carbono como serrín de madera o paja de arroz.

Bibliografía:

  1. Brock E.H., Ketterings Q.M., McBride M. (2006). Copper and Zinc accumulation in poultry and dairy manure-amended fields. Soil Science, 171(5): 388-399. DOI: 10.1097/01.ss.0000209360.62945.95
  2. Del Prado A., Misselbrook T., Chadwick D., Hopkins A., Dewhurst R.J., Davison P., Butler A., Schröder J., Scholefield D. (2011). SIMSDAIRY: A modelling framework to identify sustainable dairy farms in the UK. Framework description and test for organic systems and N fertiliser optimisation. Science of The Total Environment, 409(19): 3993-4009. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2011.05.050
  3. Dollivera H., Gupta S., Nollc S. (2008). Antibiotic Degradation during Manure Composting. Journal of Environmental Quality, 37(3): 1245-1253. DOI: 10.2134/jeq2007.0399
  4. Hanigan M.D., Appuhamy J.A., Gregorini P. (2013). Revised digestive parameter estimates for the Molly cow model. Journal of Dairy Science, 96(6): 3867-3885. DOI: 10.3168/jds.2012-6183
  5. Knowlton K.F., Wilkerson V.A., Casper D.P. and Mertens D.R. (2010). Manure nutrient excretion by Jersey and Holstein cows. Journal of Dairy Science, 93(1): 407-412. DOI: 10.3168/jds.2009-2617
  6. Pettygrove G.S., Heinrich A.L., Eagle A.J. (2010). Dairy Manure Nutrient Content and Forms. Manure Technical Guide Series. University of California Cooperative Extension. Disponible en: http://manuremanagement.ucdavis.edu/ (fecha de consulta: 12 de agosto de 2019)
  7. Xiong X., Yanxia L., Wei L., Chunye L., Wei H., Ming Y. (2010). Copper content in animal manures and potential risk of soil copper pollution with animal manure use in agriculture. Resources, Conservation and Recycling, 54(11): 985-990. DOI: 10.1016/j.resconrec.2010.02.005
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