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Incrementar la humificación del compost con anhídrido maleico

El compostaje es un proceso que desencadena numerosas reacciones químicas para transformar la materia orgánica. Una de ellas es la humificación, que interviene en la conversión de compuestos orgánicos sencillos en complejos macromoleculares. Estos últimos se conocen como sustancias húmicas, de gran interés por su papel activo en la biología del suelo. De hecho, obtener compost con una gran proporción de sustancias húmicas implica que poseen mejores propiedades agrícolas. Por todo esto, la inducción de la humificación es una práctica de gran interés dentro de la ciencia del compost.

Beneficios tras 42 años añadiendo compost

El compost favorece el crecimiento y adaptación de los cultivos, incrementando, incluso, la producción agrícola. Todos estos efectos están avalados por numerosos estudios, aunque la mayoría cubren solo pocos años de experimentación. Por eso, cuando aparecen trabajos científicos que analizan un sistema agrícola a largo plazo son dignos de destacar por la relevancia que tienen.

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Combinar abonos orgánicos e inorgánicos, la mejor opción

Por suerte, la biología del suelo se tiene más en cuenta en la agricultura. Aunque queda mucho por conocer, la ciencia ha demostrado que la microbiología del suelo, y en especial la de la raíz (o endosfera), es esencial para las plantas. Su microbioma de la raíz influye en la salud y desarrollo vegetal, y el régimen de fertilidad modula dicha red microbiana, así como su interacción con el suelo y la propia planta. El abonado mineral (nitratos, amonio, etc.) afecta en gran medida a la microbiología del suelo, del mismo modo que lo hace el orgánico (compost, estiércoles, etc.). Ambos sistemas de nutrición tienen pros y contras, y la opción más inteligente para optimizar la fertilización agrícola desde un punto de vista ambiental y económico es combinarlas.

¿Cómo incrementar los nutrientes de un compost?

El compost es una fuente de materia orgánica, microorganismos beneficiosos y nutrientes para las plantas como el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K), aunque es habitual que estos últimos estén en concentraciones modestas. Por esta razón, muchos investigadores han estudiado cómo incrementar su contenido y disponibilidad en el compost con el fin de mejorar sus propiedades agronómicas. Dos son las estrategias más habituales para conseguirlo:

¿Por qué compostar?

El compostaje tiene muchos beneficios ambientales, sociales y económicos, con independencia de la escala a la que se realice o el actor que lo lleve a cabo: administraciones, empresas, ONGs, colegios, ciudadanos, etc. Por todo esto es tan importante hacer compost ya que transformamos residuos orgánicos en materia orgánica que podemos añadir al suelo para recuperarlo y asegurar su funcionamiento biológico. Es una estrategia «win-win», que permite resolver dos problemas generando un doble beneficio.

La simbiosis entre rizobios y leguminosas mejora la adaptación de las plantas a suelos contaminados por cobre

Como ya comentamos en un artículo anterior, la concentración de cobre presente en el suelo es cada vez mayor. Las fuentes principales de este metal son el uso de fungicidas con cobre, como los aplicados a cultivos leñosos como la vid o el olivo, y la aplicación de lodos de depuradora, estiércoles o purines de cerdo como fertilizantes orgánicos. También es importante la actividad minera, aunque su influencia está limitada a la cercanía geográfica de las minas, reduciéndose considerablemente su efecto con la distancia. La presencia en exceso de este metal afecta negativamente a los cultivos, inhibiendo su tasa de crecimiento e induciendo un estrés oxidativo severo.