“Second Life” como herramienta de e-learning en cuestiones medioambientales

Existen numerosas fuentes de información en la bibliografía científica, entre las cuales podríamos destacar una revista científica muy interesante llamada “Journal of Clearner Production”. Es interesante sobre todo por la temática y la filosofía de la misma, ya que los trabajos que en ella se encuentran, están centrados en recoger, argumentar y exponer una serie de ideas e investigaciones que persiguen como última instancia, una mejora medioambiental de los procesos industriales, así como de las políticas que se llevan a cabo para desarrollar nuestra economía. Esta revista es un foro internacional y multidisciplinar que persigue formar a los diferentes profesionales desde un punto de vista de la sostenibilidad del avance tecnológico y orientado a una mejora en la calidad ambiental de los procesos y productos que se desarrollan y comercializan en nuestra sociedad. Toca muchos aspectos, desde la implantación de programas educativos que mejoren la sensibilidad de los ciudadanos y profesionales, a la implementación de políticas preventivas orientadas a obtener productos menos tóxicos y más eficientes energéticamente. Para profundizar sobre su línea editorial, pinchar aquí. (Nota: está en inglés, por lo que si no podéis entenderlo, echar mano de vuestro traductor online favorito).
Uno de los estudios recién publicados en dicha revista demuestra la potencialidad de las redes virtuales de comunicación (como es el caso de “Second Live”) o las redes sociales para la enseñanza de temas relacionados con el medioambiente y el desarrollo industrial. Estos investigadores de la Universidad de Yale, capitaneados por Matthew J. Eckelman, exponen que en base a su experiencia docente, los alumnos de sus asignaturas universitarias disfrutan y aprovechan más los conocimientos teóricos impartidos sobre tecnologías medioambientales (sistemas de depuración de aguas, tratamiento de residuos industriales, etc.) cuando hacen visitas a dichas instalaciones y las ven operar “in situ”. Si bien, es difícil que tanto por agenda académica como por disponibilidad física de dicha maquinaria (muchas veces las instalaciones están muy lejos de sus centros de formación), los alumnos puedan hacer las suficientes visitas periódicas durante el curso para aprender correctamente su funcionamiento. Aunque esto puede ser de sentido común, en la actualidad es un grave problema que lastran los centros educativos superiores, los cuales deben hacer más atractivas y efectivas las metodologías pedagógicas favoreciendo el aprendizaje más aplicado.Para resolver la problemática, dichos investigadores han creado un espacio virtual utilizando “Second Life”, una plataforma en la cual los usuarios pueden interaccionar como si fuese la vida real con la salvedad de que puedes elegir quien o que puedes ser, o como bien dice su nombre, puedes elegir como vivir “tu otra vida”. Desde el punto de vista académico, en Second Life tanto profesores como alumnos pueden interaccionar de forma libre sin ninguna restricción física como en la vida real. No son los primeros ni los últimos en utilizar esta herramienta virtual (existe actualmente cerca de 5 000 educadores que intercambian sus experiencias educativas) y cada vez son más las instituciones de enseñanza superior y centros de investigación que se unen a esta forma de trabajar, en conjunción con otras herramientas TICs para el e-learning como las páginas webs, blogs y wikis. Algunos casos dignos de destacar son el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o incluso a nivel nacional, la Universidad a Distancia de Madrid, en los cuales puedes utilizar sus correspondientes aulas virtuales como una herramienta imprescindible en su enseñanza. En este último caso, los alumnos que estudian Derecho pueden asistir y participar en juicios virtuales parecidos a los que ocurren en la realidad.

Estos autores han desarrollado una aplicación “física” en dicho mundo virtual que describe el proceso industrial de elaboración de papel, un sector económico que tenía mucha importancia en la zona de New Haven (EEUU), lugar donde está situada dicha universidad, y que en la actualidad es difícil de visitar. Han simulado y descrito el esquema de producción y toda la maquinaria que se suele utilizar en dicho proceso para que los alumnos, guiados virtualmente por los profesores, puedan estar más tiempo en ellas de las que gastarían visitando unas instalaciones industriales reales, así como atendiendo a las explicaciones “in situ” de su funcionamiento. Sin duda, esta herramienta posee grandes ventajas, ya que los alumnos, sin salir incluso de sus casas, pueden visitar las veces que quieran (con o sin los profesores) dichas instalaciones para aprender mejor el funcionamiento de las mismas o incluso, no tener ningún problema de seguridad mientras dichas instalaciones funcionan. A este respecto, es interesante destacar el comentario que hizo uno de los alumnos al ir a una de estas visitas didácticas virtuales: -“un día me quedé dormido accidentalmente dos horas y aún así, no tuve problema y pude asistir a la visita, ¡y eso que no perdí el autobús!”-. Posiblemente, de los pocos inconvenientes que tiene esta herramienta pedagógica es que se pierde el contacto con los profesionales que suelen trabajar en dichas instalaciones, ya que son poco receptivos a participar virtualmente.

Aunque esta herramienta es muy prometedora, hace reflexionar sobre el futuro de la enseñanza, e incluso el futuro de nuestras interacciones sociales. ¿Terminaremos como en la película de Pixar Wall-e? Las películas de Ciencia Ficción retratan un futuro muy posible desde el punto de vista científico. Sinceramente, es difícil saberlo, pero mientras tanto, ya me he registrado en Second Life para ver que puedo aprender…

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