Criterios para obtener composts de calidad para la producción industrial de abonos y enmiendas orgánicas

 

Para lograr una correcta valorización agrícola de los residuos mediante compostaje es fundamental determinar la calidad de los composts obtenidos. Desde el punto de vista legislativo, y al contrario que pasa con los abonos inorgánicos (Reglamento CE Nº 2003/2003, relativo a los abonos en Europa), la estandarización de este tipo de productos orgánicos resulta compleja ya que cada país regula (en el caso de que tenga legislación al respecto) su mercado, siendo normalmente utilizados parámetros tales como la presencia de patógenos, contenidos máximos permitidos de metales pesados o el contenido en materiales inertes como criterio para catalogarlos, y no exclusivamente sus propiedades agroquímicas. Países con legislación al respecto tales como Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania e Inglaterra, además de Italia son los más avanzados en este aspecto, desarrollando sus propias acreditaciones de calidad para los composts (ECN-QAS a nivel europeo, STA en EEUU, RAL en Alemania, BSI PAS 100 en Inglaterra, CIC en Italia, etc.).

 

Concretamente, a nivel europeo existe la posibilidad de conseguir la “Eco-etiqueta”, una marca de calidad para los enmendantes que mejoren las propiedades del suelo (“soil improvers”), que reduzcan la contaminación de suelos y aguas, que promuevan la utilización de materiales reutilizables y que contribuyan a mejorar la fertilidad del suelo (European, C., 2001a). A modo de resumen, la calidad de los composts se puede definir en términos de estabilidad y madurez, nivel de higienización, presencia de productos tóxicos e impurezas y en función de su contenido de materia orgánica, sustancias húmicas y nutrientes.

 

Se utilizan diversos parámetros para caracterizar la estabilidad (propiedad asociada con la presencia de compuestos fácilmente degradables y con la actividad microbiana), y la madurez (pérdida del potencial fitotóxico) de un material orgánico: físicos (densidad aparente, presencia de inertes), la identificación de constituyentes fácilmente biodegradables (ácidos orgánicos, azúcares sencillos, etc.), estudios respirométricos (O2 consumido o CO2 desprendido, directamente o mediante incubaciones en el suelo), químicos (pH, relación C/N, demanda química de oxígeno, carácter húmico de su materia orgánica, etc.) y biológicos (estudios de fitotoxicidad o ensayos de crecimiento).

 

Aunque actualmente no existe consenso en cuanto a los valores y el número de parámetros utilizados a tal fin (Bernal y col., 2009), sí se pueden utilizar para estimar su calidad en base al uso final que de los composts se desee hacer. Algunos ejemplos los podemos encontrar en el California Composts Quality Council (CCQC), que propone varias clasificaciones que van desde composts “inmaduros” (COT/NT >25), a “maduros” y “muy maduros” según los valores de una serie de Tests analíticos (Grupo A, para evaluar la estabilidad y Grupo B, para la madurez) tal y como que se muestra en la Tabla 1. (TMECC, 2002).

 

Tabla 1. Umbrales de tolerancia para los índices de madurez propuestos por el California Composts Quality Council (CCQC) y matriz de correspondencia para la clasificación de los composts en “inmaduros”, “maduros” y “muy maduros” (TMECC, 2002).

 
CompostandoCiencia. Criterios de calidad composts

 

 

En base a estos, la CCQC propone una serie de usos para los composts tales como sustratos de cultivo para plantas mezclados con suelo y turba, enmiendas para capas superficiales de suelos y césped para los “muy maduros”, usos generales en agricultura (viñedos, cultivos en hileras, etc.) y abonos orgánicos de lenta liberación de nutrientes para los “maduros”, así como para aplicación directa al suelo en cultivos en barbecho y como materia prima para elaborar otros composts en el caso de los “inmaduros”.

 

Matriz de correspondencia para la clasificación de los composts en “inmaduros”, maduros” y “muy maduros” según la CCQC:

INESTABLE
ESTABLE
MUY ESTABLE
INMADURO
“INMADURO”
MADURO
“MADURO”
MUY MADURO
“MUY MADURO”

 

Otro ejemplo lo constituye la British Standard Institution (BSI, 2005), que propone más categorías para los composts según su posible uso (Tabla 2), con un mínimo de exigencia de calidad según la norma de calidad PAS 100 (contenido en metales pesados y patógenos de los composts).

Un caso particular es el de Canadá, ya que dentro del mismo país existen hasta seis organizaciones (tres nacionales y tres provinciales) que tienen sus propias clasificaciones de composts con sus especificaciones correspondientes, siendo necesario una armonización en los criterios de calidad (Ge y col., 2006). Cabe destacar la necesidad de certificar la calidad agronómica de los composts de cara a un posible mercado agronómico de los mismos para la correcta revalorización de los residuos orgánicos tratados mediante compostaje, incluido el orujo de oliva de dos fases o “alperujo” (Alfano y col., 2008; Canet y col., 2008).

En España, el Real Decreto 824/2005, de 8 de julio, sobre productos fertilizantes, es posiblemente uno de los referentes a nivel internacional a este respecto ya que unifica y cataloga por primera vez todas las enmiendas y abonos con independencia de su naturaleza orgánica o inorgánica (Compostsnetwork, 2009). Dicho Real Decreto obliga que la materia prima transformada, lista para ser usada como ingrediente de abonos orgánicos de origen animal, debe ser sometida a un proceso de higienización que garantice que su carga microbiana no supere los valores máximos establecidos en el Reglamento CE Nº 1774/2002 y que los productos fertilizantes de origen orgánico acrediten que no superan los siguientes niveles máximos de microorganismos: Salmonella, ausente en 25 gramo de producto elaborado, y Escherichia coli < 1 000 número más probable (NMP) por gramo de producto elaborado.

 

Tabla 2. Tipos de composts dependiendo de su uso y sus correspondientes especificaciones de calidad (expresadas como requerimientos mínimos) según la norma de calidad PAS 100 de la British Standard Institution (BSI, 2005).

 

                
CompostandoCiencia. Criterios de calidad composts

Asimismo el Real Decreto 824/2005 establece criterios sobre el porcentaje de nitrógeno orgánico (al menos un 85% del nitrógeno total), humedad, granulometría y límite máximo de metales pesados. Finalmente y en base a dicho Real Decreto y Orden PRE/630/2011, se podrían preparar para una posible producción industrial y comercialización, numerosas categorías de abonos orgánicos sólidos y líquidos a partir de composts (Tabla 3.), lo que incrementaría el interés del empleo del compostaje como tecnología de tratamiento para los residuos biodegradables. Además de esta acreditación y dependiendo de la calidad de los productos obtenidos, también los composts se pueden registrar como sustratos (normativa que se encuentra en fase de borrador pero que es más restrictiva en relación a la calidad higiénico-sanitaria de los compost), o para su empleo en agricultura ecológica (depende de la entidad de acreditación utilizada, pues cambian los condicionantes de acreditación).

Tabla 3. Tipos de abonos y enmiendas orgánicas que se podrían obtener a partir de los composts en base al Real Decreto 824/2005, de 8 de julio, sobre productos fertilizantes (y la correspondiente Orden PRE/630/2011, de 23 de marzo, por la que se modifican los anexos I, II, III, IV, V y VI de dicho Real Decreto).

CompostandoCiencia. Criterios de calidad composts

 

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