Vermicompostaje de tomate de invernadero

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Foto sacada de http://eco.microsiervos.com/clima/efecto-invernadero
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El vermicompostaje es una técnica eficaz para tratar los residuos de tomate procedentes de cultivo en invernadero.

Cultivo bajo invernadero

En algunos países el desarrollo de la agricultura intensiva ha sido notable en los últimos años. Un ejemplo son los cultivos bajo condiciones de invernadero que consiguen una gran producción de muchos tipos de vegetales y hortalizas a lo largo de todo el año. Estos cultivos generan un importante beneficio económico debido al mayor volumen de producción con respecto a los cultivos tradicionales y que es debido en parte, al alto grado de sofisticación tecnológica que muchos tienen (control automatizado del riego y la fertilización, la climatología, control de plagas, optimización del sustrato del cultivo, etc.). Aunque es muy difícil conocerlo con exactitud, algunos estudios hablan de más de dos millones de hectáreas dedicadas al cultivo bajo invernadero a nivel mundial, siendo el mayoritario el cultivo de tomate (en sus muchas variedades).

Residuos de cultivos bajo invernadero

La peculiaridad de los cultivos bajo invernadero es que generan una gran cantidad de residuos orgánicos en cada ciclo de cosecha, y que además, están muy localizados geográficamente (mucha cantidad en un espacio muy limitado). Estos necesitan ser tratados o revalorizados en forma de abono orgánico o energía ya que pueden generar un grave problema medioambiental de no hacerlo. Se suelen caracterizar por tener un alto contenido en humedad y una baja relación entre el carbono orgánico y el nitrógeno (relación C/N) debido fundamentalmente a su matriz lignocelulósica que le da una gran resistencia a la degradación química y biológica y dificulta su tratamiento.

Tratamiento de los residuos de tomate mediante vermicompostaje

Tecnologías como el vermicompostaje son ampliamente usadas para convertir los residuos agrícolas en abonos orgánicos. Generalmente, estos procesos necesitan cumplir algunos requisitos iniciales para que funcionen bien (compensada relación entre carbono y nitrógeno, buena estructura física de las mezclas que favorezcan la oxigenación, etc.). En el caso concreto de los residuos de tomate, se ha demostrado que necesitan complementarse para vermicompostarse, siendo la alternativa más eficiente mezclarlos con otros residuos también biodegradables que mejoren las propiedades física, químicas y biológicas de los sustratos a vermicompostar (también conocidas como “vermibeds”).
Con esta idea, los autores de este trabajo han elegido como residuo complementario la pasta que se genera en el procesamiento de la industria del papel (también muy complicado de revalorizar en forma de abono orgánico), para así, desarrollar y optimizar un proceso de vermicompostaje de residuos de tomate que sea eficiente para obtener abonos orgánicos de calidad. Para eso, han estudiado el proceso de vermicompostaje tanto a nivel químico, bioquímico como microbiológico ya que han estudiado la evolución de los principales grupos microbianos implicados en el proceso (bacterias, actinomicetos y hongos fundamentalmente), algo bastante novedoso y que han realizado mediante el estudio de los perfiles de ácidos grasos (PLFA) de los microorganismos presentes.

Algunos detalles del proceso microbiológico del vermicompostaje

Los autores han visto que las mezclas 2:1 y 1:1 de residuos de tomate y pasta de papel son las que mejor resultado han dado al compararlo con los residuos solos (en el caso del tomate no llegaron a sobrevivir las lombrices) o incluso con materiales de referencia como deyecciones de vaca o un vermicompost comercial. Estos vermicomposts han dado muy buenos resultados en todos los parámetros químicos analizados (carbono orgánico, nitrógeno, y otros nutrientes, etc.) e incluso han mostrado un comportamiento esperado al analizar la actividad biológica del metabolismo de los principales nutrientes (actividades enzimáticas relacionadas con el carbono, nitrógeno y fósforo fundamentalmente), dando lugar a unos buenos valores del Índice de Germinación (test usado para comprobar la ausencia de fitotoxicidad).
Además, es muy interesante observar la evolución de las poblaciones microbianas que intervienen en el proceso una vez que las lombrices del género Eisenia fétida (las empleadas en este experimento), han hecho su trabajo. Los resultados revelan que hay una reducción en la cantidad de los microorganismos presentes (lo cual es lógico debido a la estabilidad y maduración de los vermicomposts) y que los resultados finales obtenidos por la técnica de PLFA puede ser útil para seleccionar la idoneidad de los residuos a vermicompostar, así como criterio de calidad de los mismos.
La fuente:

Fernández-Gómez, M., Díaz-Raviña, M., Romero, E., & Nogales, R. (2013). Recycling of environmentally problematic plant wastes generated from greenhouse tomato crops through vermicomposting International Journal of Environmental Science and Technology DOI: 10.1007/s13762-013-0239-7

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