Retomando viejas tendencias: Pasado, presente y futuro de los nutrientes orgánicos

Esta entrada participa en la XXI Edición del Carnaval de la Química que organiza el Blog “Pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión” y en la XX Edición del Carnaval de la Biología que organiza el Blog “Forestalia”.

Hacía tiempo que no leía un artículo tan interesante e importante como este (al menos para mí, claro está). Y es que he encontrado escritas en papel muchas de las ideas que me rondan la cabeza últimamente. Además, este artículo recopila información sobre el devenir de la investigación de la nutrición vegetal en el último siglo, y como las dos Guerras Mundiales han influido en las tendencias actuales de esta disciplina. Esto es interesante porque hoy en día se están retomando con mucha fuerza las “viejas tendencias” en este campo de investigación, unas investigaciones que hace cerca de 100 años estaban dando resultados muy importantes. No me refiero a que lo hecho hasta ahora no haya valido la pena (todo lo contrario, ahora sabemos muchísimo), sino que me parece curioso que la ciencia se tenga que “reconducir”, esta vez por necesidades medioambientales. Me explicaré:

 

Albert Einstein junto a Frizt Haber,
el inventor del proceso que revolucionó
la producción de nitrógeno para
fertilizantes… y explosivos

El artículo trata sobre el papel de los compuestos orgánicos en la nutrición vegetal. Aunque también toca otros nutrientes (algo del fósforo), este trabajo se centra en el caso del nitrógeno, uno de los nutrientes más importantes en la agricultura y que paradójicamente, es el más abundante en la naturaleza. Esto es así debido a que casi todo el nitrógeno está formando una molécula muy estable y de escasa reactividad química, el nitrógeno gaseoso (N2). El caso es que antes de la primera Guerra Mundial, se estaban llevando a cabo muchas investigaciones que estaban demostrando que las plantas pueden asimilar directamente por las raíces compuestos orgánicos que contenían nitrógeno (amino ácidos, péptidos, etc.). Al mismo tiempo, ya se estaba demostrando el papel de determinados microorganismos que viven en la rizosfera (lugar del suelo próximo a la raíz) en la nutrición de las plantas, como es el caso de los microorganismos que fijan nitrógeno atmosférico. En definitiva, había ya un sólido conocimiento científico sobre la importancia del sistema suelo-planta-microorganismo en términos nutricionales para la planta (y lógicamente, para la generación de alimentos).

 

Una de las consecuencias que trajo la primera Guerra Mundial (y que luego prolongó la segunda) fue el incremento de la construcción de fábricas productores de amonio y nitrógeno reactivo (especialmente nitrato) para la fabricación de armamento (TNT sobre todo). Estos compuestos nitrogenados fueron muy usados en los explosivos de ambas guerras y su producción industrial fue uno de los grandes motores económicos de aquella época. Como era de esperar, al finalizar las guerras las industrias del nitrógeno centraron su atención en la agricultura (fabricación de fertilizantes) como medio de subsistencia. Esto, entre otras cosas, propició una demanda inmensa de conocimiento científico centrado en la nutrición mineral y sintética que se plasmó en un incremento considerable en los rendimientos productivos de los cultivos agrícolas (y en la literatura científica) que dura hasta nuestros días…
El nuevo paradigma resalta que las plantas pueden tomar moléculas orgánicas por las raices de una forma más
eficiente que incluso el amonio o el nitrato, dos de los productos fertilizantes más usados hoy en día. Esto rompe con lo establecido tras 50 años de investigación y aplicación de fertilizantes…

 

El principal inconveniente es que la nutrición mineral mal aplicada puede provocar serios problemas medioambientales, como ya hemos comentado en varias ocasiones. Esto ha hecho que en la actualidad, la investigación en fertilización haya retomado aquellas “viejas tendencias” de hace un siglo con el fin de conseguir una optimización en los cultivos de la manera más respetuosa con el medio ambiente. Incluso, hoy en día hay un debate científico que plantea que el nitrógeno orgánico es incluso más importante que el inorgánico, un paradigma en contra de lo establecido tras un siglo de investigación en estos temas. La polémica está servida…Para profundizar:- Sobre la producción de explosivos, fertilizantes y la I Guerra Mundial.
– Sobre la conversión de la industria de explosivos en fertilizantes.
– Sobre el proceso Haber-Bosch de producción de nitrógeno para fertilizantes.
– Sobre la importancia de la industria química alemana durante la II Guerra Mundial

La fuente:

ResearchBlogging.org

Paungfoo-Lonhienne, C., Visser, J., Lonhienne, T., & Schmidt, S. (2012). Past, present and future of organic nutrients Plant and Soil, 359 (1-2), 1-18 DOI: 10.1007/s11104-012-1357-6

 

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