La promiscuidad de la judía

Phaseolus vulgaris L., más conocida como judía común, habichuela, frijol, poroto o alubia, entre otros nombres, es una planta leguminosa de la familia de las Fabaceae. Aunque es originaria del continente americano, en especial centroamérica y sudamérica, hoy en día se cultiva por todo el planeta, siendo uno de los principales cultivos junto a la soja y los cacahuetes (maní).

La importancia de la fijación biológica de nitrógeno en leguminosas

Las leguminosas son plantas que forman simbiosis con algunas bacterias del suelo que pueden fijar el nitrógeno atmosférico gracias a la enzima nitrogenasa, lo que hace que puedan crecer sin necesidad de aplicarles nitrógeno. Para ver la importancia de este fenómeno, en este vídeo de time-lapse elaborado por Rahul Patharkar se observa como crecen plantas de soja inoculadas o no con una cepa bacteriana del género Rhizobium. Al final, se observan los nódulos, unos orgánulos que la planta forma en la raíz y donde se albergan dichas bacterias.

Los beneficios de las leguminosas para la agricultura

Las leguminosas son plantas que forman simbiosis con algunas bacterias del suelo, las cuales pueden transformar el nitrógeno atmosférico (N2, poco reactivo) en un nitrógeno fácilmente asimilable por la planta. Esto hace que sean capaces de crecer sin aplicarles fertilizantes nitrógenados, lo que conlleva una disminución en la emisión de gases de efecto invernadero derivada del uso de los mismos durante su fabricación, transporte y aplicación al suelo. Además, pueden incrementar la fertilidad de los suelos aportando materia orgánica y secuestrando carbono, que luego estará disponible para los siguientes cultivos, por lo que se usa mucho como técnica regenerativa de suelos.