Método Takakura para compostar en casa… o en el trabajo

Como dijimos en una entrada anterior, los residuos domésticos (también llamados biorresiduos) son una fuente de materia orgánica muy interesante para hacer compost. Por desgracia, no se aprovechan adecuadamente ya que durante su gestión se mezclan con otros materiales obteniendo al final compost de calidad media-baja. Este problema en parte se podría se solucionar al separarlos en origen usando el quinto contenedor, al cual estamos obligados por ley en España (FEMP, 2010). Otra cosa que mencionamos es que el compostaje descentralizado o a pequeña escala es eficaz para reducir de forma significativa el volumen de estos residuos, con el consiguiente ahorro económico y ambiental. Para hacer compost en casa (compostaje doméstico) discutimos las características de los compostadores eléctricos, unos pequeños electrodomésticos que permiten transformarlos en un corto tiempo y en un espacio reducido. Hoy hablaremos de su versión analógica, basada en el compostaje en cajones mediante el método Takakura.

Reciclando en casa con compostadores automáticos. ¿Realmente funcionan?

Y es que la falta de calidad de los compost junto al elevado coste de su tratamiento, han motivado la aparición de alternativas a la gestión centralizada de los residuos municipales. Algunos ejemplos son el compostaje doméstico y comunitario, que muchos municipios fomentan a través de la Red Estatal Composta en Red (www.compostaenred.com). Otra alternativa menos implantada pero cada vez más importante es el uso de compostadores automáticos o eléctricos, pequeños electrodomésticos que permiten a las familias gestionar sus propios residuos en casa.

La relación entre el área y el volumen de un compostador afecta a la disipación del calor

La temperatura de un compost es un indicador de la actividad microbiana del proceso. Debe mantenerse en valores termófilos durante el mayor tiempo posible para así asegurar la correcta higienización del material. Las dimensiones de las pilas de compostaje afectan directamente a la disipación de la energía calorífica generada durante la fase termófila, siendo esto crucial cuando se trabaja con compostadores de pequeñas dimensiones (< 1000L), los cuales raramente mantienen temperaturas elevadas a lo largo del tiempo.