La zimografía nos permite conocer la actividad enzimática en un suelo sin alterarlo

La zimografía es una técnica experimental que sirve para visualizar la actividad hidrolítica de algunas enzimas en un sistema biológico como puede ser un suelo o una raíz. Sirve para estudiar de forma no destructiva cuales son los factores que influyen en dichas actividades como la concentración de sustratos iniciales. Aunque la primera vez que se empleó fue en 1962, su aplicación al estudio de la biología del suelo es reciente y está dando resultados muy interesantes. En la gráfica se observa la distribución de la actividad enzimática fosfatasa y leucina aminopectidasa lo largo de la rizosfera de una planta de maíz. Se observa una reducción de su intensidad conforme alejamos de la raíz.

Los exudados de la raíz activan a los microorganismos de la rizosfera

La rizosfera es la parte del suelo ligada a la raíz, y es donde se concentra una alta actividad biológica. Las raíces exudan compuestos enzimáticos que inician la transformación de los nutrientes para asimilarlos, y al mismo tiempo, estos exudados activan la actividad enzimática de los microorganismos presentes dicho suelo, generando una sinergia que incrementa dicho proceso. Se hipotetiza que este efecto genera un gradiente espacial en dicha actividad, mayor cuanto más cercano a la raíz, aunque hay muchos aspectos de este proceso que siguen sin conocerse como por ejemplos cuales son los compuestos químicos que detectan los microorganismos y que las activan.

La promiscuidad de la judía

Phaseolus vulgaris L., más conocida como judía común, habichuela, frijol, poroto o alubia, entre otros nombres, es una planta leguminosa de la familia de las Fabaceae. Aunque es originaria del continente americano, en especial centroamérica y sudamérica, hoy en día se cultiva por todo el planeta, siendo uno de los principales cultivos junto a la soja y los cacahuetes (maní).

¿Cuales son los artículos científicos más relevantes sobre gestión de residuos?

Un estudio reciente ha publicado la relación de las principales revistas científicas que publican trabajos sobre gestión de residuos. Entre ellas destacan revistas tan importantes como Waste Management, Resources Conservation & Recycling, Journal of Cleaner Production, Bioresource Technology o Environmental Science & Technology. Dicho trabajo también recopila los trabajos más relevantes sobre la temática. Dos de ellos son españoles, concretamente del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, un centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

España en el Top 10 de la ciencia del reciclaje

Un estudio reciente ha revisado la literatura científica publicada en los últimos años sobre la gestión de residuos. En el Top 10 de países con más relevancia científica en esta temática están EEUU, China, Japón, Italia, India, España, Reino Unido, Brasil, Taiwan y Canadá. La mayoría de países incrementa su …

Compostaje con bolsas de aire

Acaba de publicarse un trabajo sobre compostaje de biorresiduos que me ha resultado muy ingenioso. Han diseñado un reactor en el que han colocado una bolsa de plástico en la parte superior para controlar la atmósfera de la mezcla y la oxigenación del proceso. De esta manera consiguen mejorar el proceso y medir la emisión de gases de interés como el amonio.

Lo que está claro es que en ciencia hay que tener imaginación y conocimientos de manualidades.

¿Para quién escriben los científicos?

Publicar un artículo científico es uno de los principales logros de un investigador. Es la culminación de muchos años de trabajo y es cuando su investigación empieza a ser relevante para la comunidad científica. Empieza el proceso de ser alabado o criticado, de alcanzar el Olimpo o el Inframundo, o de simplemente pasar desapercibido…  Aunque existe una metodología muy definida para escribir un trabajo científico, hay un factor que rara vez se tiene en cuenta cuando nos encontramos en el momento de plasmar en palabras y gráficas, nuestras teorías científicas: el lector.

Método Takakura para compostar en casa… o en el trabajo

Como dijimos en una entrada anterior, los residuos domésticos (también llamados biorresiduos) son una fuente de materia orgánica muy interesante para hacer compost. Por desgracia, no se aprovechan adecuadamente ya que durante su gestión se mezclan con otros materiales obteniendo al final compost de calidad media-baja. Este problema en parte se podría se solucionar al separarlos en origen usando el quinto contenedor, al cual estamos obligados por ley en España (FEMP, 2010). Otra cosa que mencionamos es que el compostaje descentralizado o a pequeña escala es eficaz para reducir de forma significativa el volumen de estos residuos, con el consiguiente ahorro económico y ambiental. Para hacer compost en casa (compostaje doméstico) discutimos las características de los compostadores eléctricos, unos pequeños electrodomésticos que permiten transformarlos en un corto tiempo y en un espacio reducido. Hoy hablaremos de su versión analógica, basada en el compostaje en cajones mediante el método Takakura.

Reciclando en casa con compostadores automáticos. ¿Realmente funcionan?

Y es que la falta de calidad de los compost junto al elevado coste de su tratamiento, han motivado la aparición de alternativas a la gestión centralizada de los residuos municipales. Algunos ejemplos son el compostaje doméstico y comunitario, que muchos municipios fomentan a través de la Red Estatal Composta en Red (www.compostaenred.com). Otra alternativa menos implantada pero cada vez más importante es el uso de compostadores automáticos o eléctricos, pequeños electrodomésticos que permiten a las familias gestionar sus propios residuos en casa.